En la actualidad más del 60% de la población española usa Internet para consultas de salud y aproximadamente el 45% busca información sobre clínicas y médicos en la red, según un estudio realizado en 2015 por la agencia Com Salud. Estos datos muestran que la información sobre profesionales sanitarios en Internet puede influir en las decisiones de los pacientes, a la hora de elegir a qué centro médico acudir. Por ello, cuidar la reputación online  y mostrarse visible en el ámbito digital se convierte en un factor clave para el dermatólogo y su consulta.

La reputación online es entendida como el prestigio que los profesionales o las entidades sanitarias mantienen en la red, y es reflejo de lo que opinan los demás sobre los mismos. Esto significa que la reputación existirá aunque el dermatólogo no esté presente de forma activa en Internet, y que las opiniones sobre sus servicios aparecerán en los buscadores.

De esta forma, preocuparse por la “identidad digital”, ofreciendo la posibilidad de extender la consulta al entorno online, y estar presente en las redes sociales para aportar conocimientos, ayudará a crear una correcta reputación online del dermatólogo. Esto resulta relevante porque los pacientes se fían más de su médico si antes de visitarle han leído sus comentarios y opiniones en internet, lo cual mejora la futura relación médico-paciente en la consulta.

Disponer de una estrategia digital con perfiles en redes sociales, un blog en el que compartir información de calidad y una página web con la imagen y la descripción de los profesionales que trabajan en la clínica, ayuda a afianzar la reputación del dermatólogo y facilita que los usuarios lo encuentren a la hora de realizar búsquedas en Internet, lo que se traduce en más clientes para la consulta.

EVITAR CRISIS DE REPUTACIÓN

Por otra parte, la presencia online del profesional también permite interactuar con otros profesionales y expertos y estar al tanto de lo que día a día ven los pacientes. Además, supone una gran ventaja a la hora de detectar crisis de reputación. Hay que tener en cuenta que las críticas suelen aparecen reflejadas en los primeros puestos en buscadores con tantos usuarios como Google. Ante ello, la solución no está en acallarlas, sino en generar opiniones positivas de los pacientes satisfechos y convertirla en una oportunidad, algo que se puede lograr con los recursos que aportan las nuevas herramientas digitales.

Cuidar la reputación online no implica sólo estar por estar, ya que, sin una estrategia adecuada, se corre el riesgo de perjudicar más que beneficiar la imagen que los pacientes tienen de un dermatólogo o de una clínica al completo. Así, es importante  evitar usar las redes sociales sólo para vender, mezclar lo personal con lo profesional o no ser constantes. Tampoco ha de servir de excusa la falta de tiempo.

Existen numerosas alternativas fáciles e intuitivas, como el curso de formación en herramientas digitales para dermatólogos que ofrece Digital Derma, que permite crear y mantener una buena reputación digital y ahorrar una hora de trabajo al día en la consulta. Convertirse en dermatólogo 2.0 es más fácil que nunca en la actualidad.